Su sonrisa, su mirada. Ilusión perdida, descorazonada. Ausencia prolongada, marchitada. Esperas, pero no sientes nada. Prolongas la espera, no acaricias su mirada, sólo una proyección de una vida ya pasada.
Irradiaste luz un día de otoño, despertaste entre sus brazos. Coraje y fuerza imprime su carácter. Decisión y constancia. Armonía cautivadora que pervive, se acrecienta, se siente su serenidad. Seguridad que seduce, no pasa el tiempo, se detiene a su paso.
Se aparta, se retira, busca en su interior. Escucha su voz, recupera su sabiduría. Maestro entre maestros, siente la espiritualidad aceptando cada acontecimiento. Viviendo las oportunidades, confrontando el miedo. Vive con intensidad, movimiento a favor del viento. Lucha interior que clarificará sus sentimientos.
Voces que te perturban, te confunden. Voces que te apartan de la verdad, del sentimiento y de la realidad. Escucha el viento, siéntelo, déjate llevar. Siente que te arrastra, te libera, te sientes en paz. No escuches, siente. Siente el poder de tu corazón, tu fuerza interior. Derriba los muros de tu pensamiento, siente la conexión de tu voz interior.